¡oh! gran mujer, fresco aroma mi vida,
¿es orden tuya que hoy mis parpados
a la imagen de tu quitada prenda
en lángida noche estén abiertos?

¡oh! mar o luna, tu nunca de viuda,
que de más están hoy todos mis sueños,
pues no soy quien lleva rienda
entre toda imagen vista de espejos.

por verte vuelvo del fin de todo,
y si que por mucho lo conocido,
que por faltar para verte no sea,

ya contigo vuelvo a la odisea,
hoy o ya mañana, nada casea,
sin poema de ti habré quebrado.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Se me han caído los ojos